Nos visitan desde Europa

El pasado viernes 8 de junio, recibimos desde Manresa, España, la visita de los pastores Javier y Andrea Plaza, quienes nos compartieron una poderosa palabra de parte del Señor. A través del pasaje de Hechos 8:16 en adelante, nos llevaron a comprender elementos prácticos que el misionero transcultural debe tener presentes a la hora de establecerse en el extranjero.

Comenzamos distinguiendo tres niveles de misioneros: en primer lugar, se encuentran aquellos que están participando del discipulado por una inquietud, pero no comprenden del todo lo que significa misionar. Luego están las personas a las que Jesús llama para que sean Sus discípulos. Finalmente, aquellos a quienes Dios les pide que entreguen su vida.

Por medio de anécdotas y testimonios, los pastores Plaza nos contextualizaban en su período inicial de misión, que se desarrolló en Cataluña. Fuimos instruidos de acuerdo con los procesos que ellos tuvieron que atravesar al llegar a aquella cultura, enfocándonos en la importancia del llamado de Dios cuando se trata de ir a otro país.

En segunda instancia, aprendimos que “en las misiones, es vital que seamos todo terreno. Pudimos escuchar historias que los pastores debieron atravesar como familia, y comprendimos que ese proceso habría servido para formar su carácter y afirmar la promesa que Dios les había dado.

“Esperar lo mejor, pero prepararse para lo peor”,

nos repetía el pastor Javier con una sonrisa. Esta frase hace referencia a los diversos obstáculos con los que se encuentra el misionero transcultural.

“A diferencia de África, Europa tiene un sistema que puede atraparte. Si querés avanzar económicamente, podés llegar a un buen estatus, si trabajas duro.”

Con este comentario nos advertía acerca de lo fácil que es desenfocarse en estos países desarrollados. Allí radica la importancia de estar centrados en el propósito de Dios y no abandonar pese a las adversidades.

Los pastores se establecieron en Cataluña por una palabra de Dios. En aquel momento, se encontraban con sus 3 niños pequeños (2, 5 y 7 años). A veces, debieron dormir los cinco en un solo colchón. En otra situación, pasaron 15 días viviendo en una casa rodante. Ambos nos relataron sus incertidumbres en medio de aquellas situaciones, hasta que Dios les direccionó en la siguiente palabra:

“No te sientes para ver el fin.”

Dios utilizó aquel período de pruebas para quitar todas las cosas que les proporcionaban un falso sentido de seguridad.

“Cataluña es un lugar duro y todas las cosas que viví a lo largo de mi vida me formaron para ese momento.” – Pr. Javier Plaza

También conocimos acerca del comienzo del ministerio en España. El primer joven al que los pastores compartieron de Jesús, lo conocieron en una plaza. Los primeros asistentes a las reuniones eran sólo este joven y la familia Plaza, pero le creyeron a Dios por algo grande. Actualmente, la iglesia local tiene en funcionamiento más de diez grupos de crecimiento. La promesa se cumplió. Pero para eso fue necesario salir de la comodidad. El pastor Javier nos ministró sobre la importancia de creer en un evangelio de calidad.

“Hay que estar atentos a la voz de Dios, tener expectativa de que Dios te va a conectar con lo mejor. Debemos tomar posesión de la tierra. Nosotros somos el recurso para la tierra. Cuando Dios dice que sí, nadie más puede decir que no.”

El último punto de las reflexiones a partir de las vivencias del campo misionero apuntan a la gente. El pastor Plaza nos enseña que el misionero debe estar muy cerca de la gente para poder oír su necesidad. Porque cuando el misionero sale a otro país tiende a ensimismarse, a resolver primeramente sus problemas personales, y a dejar de lado el propósito por el cual está en determinada zona geográfica. El orden de prioridades según lo establece la Biblia es el siguiente:

1- DIOS

2- LA GENTE

3- YO

Confirmamos esto a través de los mandamientos de “Amarás a Dios” y luego “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Este orden no debe alterarse, para que no nos frustremos. Cuando Dios en su Palabra nos dice que busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia, nos sigue señalando que busquemos primero a la gente. El final del mensaje fue que “hagamos natural lo sobrenatural”, y que

“el mejor vino, el que se exporta, es aquel que soporta los procesos sin tornarse amargo.”

¡Hasta lo último de la Tierra!