“Misiones se hace con…”

Nuestra tarea es llevar el Evangelio del Reino a toda lengua y nación. Misiones nace en el corazón de Dios para llevar luz a donde hay oscuridad. Pero en esta tarea tan privilegiada, cada miembro ocupa un rol. Por eso hemos adoptado este lema:

“Misiones se hace con las manos de los que dan, las rodillas de los que oran, y los pies de los que van.”

Sin estos tres pilares sería imposible predicar las Buenas Noticias. ¿Por qué Dios está interesado en Misiones? Uno de los tantos pasajes de la Biblia sobre este tema  expresa:

“En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido; quiere que todos se arrepientan.” 2 Pedro 3:9 (NTV).

Queda claro que nuestro Dios es multicultural y por esa razón nuestro corazón debe latir en el mismo sentido.

Actualmente la iglesia local sostiene a familias que están en África y Asia. Esto es posible gracias a la oración y a la contribución de cada voluntario que comprende que es mejor dar que recibir. Creemos que las necesidades de los misioneros transculturales deben estar suplidas de manera integral. Muchas veces se nos motiva a dar para que no les falte el alimento. Pero ésta es sólo una de las áreas que deben ser cubiertas. Como personas, nuestros hermanos necesitan tener recursos para atención médica, vestimenta, alquileres de vivienda y transporte (que suelen ser más costosos en el extranjero). Además, es bueno que puedan disfrutar adecuadamente de un tiempo de esparcimiento, etc. De acuerdo con la zona geográfica en que se encuentren, pueden conseguir un empleo, pero esto no siempre es posible. Existen países muy restringidos, donde la inserción laboral lleva tiempo.

La oración es tan importante como los puntos anteriores, porque nos permite avanzar. Jesús nos enseñó en Lucas 18:1 que

“es necesario orar siempre y no desmayar.”

Como vemos, se trata de un trabajo de cuerpo y, cuando despedimos a alguien desde Misiones Cita con la Vida, vamos todos. Gracias a los nuevos medios de comunicación, podemos mantenernos en contacto para estar pendientes de las necesidades, alegrías, tristezas y de todo aquello que pueda resultar un desafío para nuestros hermanos misioneros. Nuestro pastor, el Apóstol Carlos Belart, nos enseña que

“si pensamos en la gente y hacemos algo por la gente, Dios pensará en nosotros y hará algo por nosotros.”

¡Hasta lo último de la Tierra!